Entre 1946 y 1948, el sistema público de salud de los Estados Unidos infectó con sífilis y gonorrea a 696 presos, soldados y pacientes de hospitales psiquiátricos guatemaltecos, con el objetivo de comprobar el efecto que sobre su provocada enfermedad, tenía la penicilina.
En un principio utilizaron prostitutas para tal fin, pero para acelerar el proceso, acabaron inyectando la enfermedad directamente en penes, brazos y caras. Al menos uno de los pacientes murió durante el experimento.
El doctor Jhon Cutler, fue uno de los que trabajó en el experimento, logrando así la experiencia necesaria para participar en el conocido como proyecto Tuskegee. Este humanitario proyecto realizado en los años sesenta, consistió en negar el tratamiento a cientos de ciudadanos negros de Alabama, enfermos de sífilis, para conocer mejor el desarrollo de la enfermedad.
Ver: Yolanda Monge, El País 2/10/2010

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