Miraoslav Tichý

Construye sus propias cámaras fotográficas, utiliza para ello los desechos que encuentra en la basura de sus vecinos, y recorre a diario las calles en una obsesiva búsqueda de la belleza femenina. La encuentra entre las mujeres de Kyjov, la ciudad en la que habita y que recorre desde los años 60, para realizar unas 100 fotografías cada día. 100 fotografías, por 365 días, por cuarenta años.
No son modelos, no posan, son hermosas porque él con sus cámaras hechas de basura las hace hermosas. No manipula las imágenes que capta, los defectos que acompañan cada imagen son eso: defectos y no efectos. Defectos derivados de la tosquedad de sus instrumentos de fotografía y revelado, todos ellos artesanales.Imprime sus fotografías sobre papeles rasgados a mano, las enmarca en sucios cartones coloreados, luego las abandona, las expone a al intemperie, las amontona, incluso las pisa. Tan singular técnica dota sus obras de una intensa credibilidad. Son sólo mujeres de carne y hueso, las más de las veces borrosas, en actitudes cotidianas y sí, son hermosas. "Si quieres ser famoso tienes que hacer algo y hacerlo peor que cualquier persona del mundo entero", afirma.
Miraoslav Tichý, con sus cabellos y barbas descuidados, sucios, presenta el aspecto de cualquier mendigo de nuestras ciudades, pero no siempre fue así. Nacido en la República Checa, estudió Bellas Artes en Praga de 1945 a 1948. Dedicado a la pintura se enfrentó al realismo socialista y sufrió por ello, décadas de cárcel y manicomio. En 1960 volvió a su pueblo natal, se aisló de cuantos le conocían y construyó su mundo, un universo dedicado a la belleza, partiendo de la basura que le rodeaba. Sus vecinos se han reído de él, ni siquiera creían que aquellos artefactos de basura amontonada fueran capaces de fotografíar y Tichý ha respondido arrancándoles una belleza tan cotidiana como escondida.
Cuando le preguntan sobre las razones de su arte, se refugia en evasivas citas filosóficas. Jamás ha acudido a ninguna de sus exposiciones, ni ha aceptado el dinero que de ellas se ha derivado. No fotografía para exponer ni para vender: Tichý busca, o mejor aún, encuentra.
"Soy solo un observador de personas, -dice- pero uno muy bueno". "Nunca he hecho otra cosa que dejar pasar el tiempo".

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