El primer acto de protesta de Wilckens del que tenemos noticia, data de su estancia en EE UU, una vez finalizado el servicio militar. Trabajando en un fabrica de conserva de pescado, observó como lo mejor del producto se dirigía a los almacenes de la burguesía en envases de lujo, quedando las sobras, en envases ordinarios y destinada a los mercados obreros.
Esto que aún hoy nos parece tan normal, él no lo aceptaba de buen grado. Convenció a sus compañeros para llenar los envases de lujo con producto de mala calidad, haciendo lo contrario con los envases dirigidos a los obreros. Muchas familias obreras comieron pescado de lujo a precios de saldo, pero descubierto el engaño, Wilckens acabó en la calle.
Llegada la primera Guerra Mundial, desoye las llamadas de la patria y busca trabajo en las minas de Arizona. En 1916 estalla la huelga y al ser uno de los pocos obreros que se expresa correctamente en ingles, ejerce de orador y portavoz. EEUU entra en la guerra y quiere eliminar toda disidencia interna. Es confinado con otros 1.168 obreros en Nuevo México y calificado por la prensa como "el rojo más peligroso del oeste". Se escapa.
Detenido de nuevo, es condenado por "alta traición" y llevado a un campo de prisioneros alemanes. De nuevo se escapa, huye, busca trabajo cerca de la naturaleza y forja amistades rebeldes. En 1919 decide volver a las minas, esta vez a las de Colarado, pero de nuevo es detenido y esta vez deportado a Alemania.
Detenido de nuevo, es condenado por "alta traición" y llevado a un campo de prisioneros alemanes. De nuevo se escapa, huye, busca trabajo cerca de la naturaleza y forja amistades rebeldes. En 1919 decide volver a las minas, esta vez a las de Colarado, pero de nuevo es detenido y esta vez deportado a Alemania.

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